-CASA-PALACIO DE LOS CONDES DE TABOADA-
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Es la parroquia de San Pedro de Bembibre solar del palacio de los Condes
de Taboada, en el municipio del mismo nombre, en la provincia de Lugo.
Limita al Norte con la parroquia de Vilameñe; al Sur, con la de Santo
Tomé do Carballo; al Este, con la de Vilar de Cabalos, y al Oeste. Con las de
Couto y Moreda.
Feligresía de San Pedro de
Bembibre. Taboada. S. 528,6 Has.
“Delindándola por menor, principiando por
la parte de L. en el sitio de Barrela, de éste se va siguiendo el río arriba,
hasta llegar a una puente de madera,
intitulada da Barrela, de ésta siguiendo el N. se va a un marco que nombra Casa
das Seixas, de éste al sitio de Santa Marina, de éste a otro sitio que dice al
Coto de Magacín de éste al Monte
Carballoso, de éste al do Monte Roselo, de éste siguiendo el P. a un marco
nombrado de Chancelas, de éste a una peña nombrada de Sixto, de ésta a otra que
se nombra Peña Aguda, de ésta tomando al S. se va al Sitio de Cruceiro de
Riazón, de éste al sitio do Portiño de Trigás, de éste a otro que se llama de
Sibeyro da Medela, de éste a una Peña de Cagaceyra, de ésta a una fuente que
dicen da Medela, de ésta al sitio del Barranco de Cobas y de éste al expresado
sitio de Varrela, primera demarcación.”
Lib. Fábr. I,773- I.924.
La fortaleza de los Taboada fue construida en el año
I.4I3 en tierras de singular belleza, próxima a una iglesia románica del
siglo XII,, joya de este arte en las riberas del Miño.
Los Taboada y los Camba tuvieron su residencia en el castillo de Castro
Candad, hasta que fue derruida. Los hermanos, Álvaro y Lope
de Camba y Taboada dividieron la herencia
de sus progenitores en dos partes, ambos de común acuerdo:
A D. Álvaro le corresponde el palacio de Rodeiro y todas las posesiones
de Camba, en el municipio del mismo nombre que el susodicho palacio, mientras
que a D. Lope le quedan las heredades del ayuntamiento de Taboada, siendo su
núcleo central la fortaleza de los Condes.
Grande fue Castro Candad,
los Camba y Taboada,
remota antigüedad
que luego fue anegada.
Dice un viejo documento: “La casa de Taboada es de estirpe
Real, descendiente de doña Taba, la que toma el nombre del conde D. Eros
Ordóñez y de su segunda esposa, doña Laura, hija del Rey Ordóñez y en séptima
descendencia del Rey D. Bermuda el Gotoso.”
La tradición dice que el palacio de los condes de Taboada fue construido
con las piedras de un antiguo monasterio que tuvo solar en el O. de una pradería
que actualmente existe al S. de la iglesia románica de San Pedro de Bembibre.
Estimo oportuno citar un dato que resulta bastante curioso: Desde la citada
iglesia hasta el solar donde se levantó, la distancia era un poco inferior al
kilómetro y el transporte de la piedra corrió a cargo de una pareja de bueyes
que tiraban de un carro, todo de madera, conocido con el nombre de “zorra.” Todo
esto era completamente normal, pero lo curioso es que la yunta, sin ayuda
alguna, se dirigía al lugar donde estaban las piedras, reposaba mientras los
obreros cargaban el carro, rematada la carga iniciaban el camino hacia la obra,
en cuanto llegaban tomaban otro descanso, mientras los canteros descargaban las
piedras, a continuación comenzaban un nuevo recorrido, y así pasaban el día.
Que Bembibre es amor
lo sabemos de memoria.
los condes, con su valor,
nos metieron en la historia.
Afirma otro viejo documento: “Los Taboada tenían su primitivo solar en
Castro Candad, hasta la venida de los normandos que los arruinaron y allí se
hicieron fuertes, después vino el Rey D. Ramiro
salieron echados, quedando por entonces de solar el Palacio y Fortaleza
asignado Condado.”
Sobre el ilustre linaje de los Camba y Taboada escribe Vázquez Seijas:
“Don Pelayo (….) a su Capitán General, Lupo Cambero de Candad, le confirmó el
señorío de Castro Candad y sus tierras, el de las montañas de las tierras
de Camba, el Castillo de Rodeiro y tierras del Arnego, con sus montañas, hasta
Horbán, dándole además el señorío de Arcos…..”
Los Taboada fundaron los monasterios de Osera y el de Santa María de
Ferreira de Pallares. En éste poseen capilla los Condes , donde algunos de sus
miembros están enterrados, como es el caso de los restos de D. Álvaro Taboada,
los de sus padres y sus abuelos.
Fueron distinguidos personajes de estos nobles linajes, Lupo Cambero de
Candad, de los tiempos de D. Pelayo; D. Lope Taboada y Lemos y su hermano
Galeor, en el reinado de Carlos I,
siglo XVI; D. Juan Taboada Ribadeneira y Figueroa, al que Felipe IV le concedió
el título de Conde, en el siglo XVII. Murió joven,en año I.68I, recibiendo
sepultura en el interior de la iglesia de San Pedro de Bembibre. El sepulcro se
encuentra al lado del Evangelio, con estatua yacente, de grano fino y epitafio
que comienza: “Respira más que yace en este arco………y termina en, Mucha
cristiandad y celo por la ley y por el Rey.”
El escudo de armas de los Taboada ofrece varias modalidades, lo esencial
son los cuatro tablones y los ocho calderos de sable, sobre campo de azur. Los
tablones vienen de doña Taba, y los calderos, tal vez “ricahombría y grandeza en
el reino.”
La extraordinaria imaginación del pueblo le da un sentido excepcional,
relacionando los elementos con la construcción de un puente de tablas o una gran
balsa, donde los calderos serían los flotadores.
A Taboada, como prueba fehaciente de su glorioso pasado, le cabe el honor
de ser solar de emblemáticas construcciones, como el palacio que nos ocupa. Otra
construcción de singular belleza es el carismático pazo de Perrelos, objeto de
estudio en otro apartado.
La reciente restauración del palacio de los Condes corrió a cargo del
conde y propietario del mismo, D.
Leopoldo González de
En la historia de los condes de Taboada
nació una leyenda interesante sobre un puente imaginario, del que muy
poco se sabía; sin embargo, el escudo de los Taboada parece que hace alusión a
la misma, basada en un puente de tablas, con la falsa creencia de que el río era
el Miño. Esa posibilidad queda descartada, según las investigaciones de D. Jaime
Delgado Gómez. En la leyenda primitiva no se conocía el río ni la época, como
tampoco, los protagonistas, elementos que no afectan al argumento de la misma.
Cuando observo, detenidamente, la suntuosidad de estas grandes
construcciones soy incapaz de evitar el recuerdo de cuando era niño, en la casa
donde vivía, para entrar en calor y quedarme dormido, contaba las tejas en el
tramo de tejado que vislumbraba desde la cama.