LA IGLESIA ROMÁNICA DE SANTA MARÍA DE TABOADA DOS FREIRES
(Por JAIME DELGADO GÓMEZ)

Es muy rica, aunque también muy compleja, la historia de Taboada dos Freires.

Resultado de su importancia es la abundante bibliografía que trata de ella. Pero toda, prácticamente, se refiere a su iglesia románica, obra del año 1190.

Igualmente abundan las citas documentales referidas a ella, Sin embargo ni una sola de alto-medieval. Todas son posteriores al año mil.

A pesar de eso tenemos dos fieles testigos que hablan de su muy probable antigüedad ya prehistórica y de su muy precoz cristianización.

Lo primero parece seguirse de su situación geográfica dentro de un relativamente pequeño espacio rectangular, cuyos ángulos ocupan cuatro castros.

Por el norte están el de Carboeiro, entre Cerdeda y Bouzóa, y el de San Lorenzo de Gondulfe. Por el sur se alza el de Piñeira y el de Cimbraos, éste en la parroquia de Mato.

La precoz evangelización se sigue de su titular Santa María que, sin duda, lo empezó siendo de un primer monasterio.

Dos razones nos obligan a creer en este origen monacal. Una de ellas es el mismo nombre de la parroquia de Taboada dos Freires. O Sea, “dos Frailes”. Apelativo este que confirma la presencia de frailes aquí.

A este respecto dice Nicanor Rielo Carballo:
“Los vecinos señalan todavía la ubicación de la casa monasterial fijándola en la huerta de la rectoral”

La segunda prueba es la documental. Estas son las palabras de Vázquez Saco al tratar la iglesia
“El año 1233, el obispo Don Miguel y su Cabildo firmaron una concordia la Orden del Temple que celebraba en Benavente Capítulo General, sobre los derechos episcopales en las iglesias que los templarios poseían en la diócesis, entre las que se cita la de Tabeada”

Sobre la orden militar de los templarios expondremos, tan solo para una simple orientación de los lectores, unos muy escuetos datos.

Su fundación oficial fue el año 1119 en Jerusalén. Precisamente tomaron ese nombre de “templarios” por haber sido hecha su primera residencia en el mismo solar en que había estado el templo de Salomón.

Desaparecida la específica misión de los templarios, esto es, la de defender los Santos Lugares y a los peregrinos que los visitaban, se extendió por Europa. En España se asientan en 1172.

Como tomaron posesión de este monasterio de Tabeada dos Freires nos resulta todavía un enigma. Pero sin duda ellos fueron quienes en 1190 hacen que el Maestro Pelagio construyese la actual iglesia.

Iglesia cuya fábrica original románica se conserva aún en gran parte y cuya firma de los templarios, en ella estampada, se expondrá más adelante.

Difícil es saber con certeza el tiempo de la fundación de aquel primer monasterio de monjes que mucho después pasa a los Templarios. Sólo su titular, Santa María, como en otros muchos monasterios  de San Salvador y Santa María, nos acusa una gran antigüedad.

No se olvide, a este respecto, que la evangelización de nuestra Galicia rural se hizo desde estos centros monacales. Y en ellos estuvieron los monjes durante siglos para atender  espiritual y culturalmente, no sólo al propio núcleo en que se ubicaban, sino también en todo su entorno.

En este entorno iban surgiendo otras iglesias filiales de inferior categoría. En buena parte fueron estas iglesias  durante siglos, y aún lo siguen siendo ahora, al menos eclesiásticamente, las parroquias llamadas anejos, filiales, unidas.

De ahí el que las parroquias de tales entornos monacales tengan unos muy antiguos titulares, pero que son posteriores a los de San Salvador y Santa María.

LA IGLESIA

    1. Generalidades.

 

Precisando un poco más lo que dice Vázquez Saco, escribe Yzquierdo Perrín:
“La fábrica románica parece que llegó intacta hasta 1927, fecha en la que se realizó el actual presbiterio, aprovechándose en la parte superior de su testero la antigua ventana. También se perdió el arco triunfal cuyos capiteles presentaban una decoración vegetal de hojas, según Ramón y Fernández Oxea que llegó a verlos”.
“La fachada principal, -sigue diciendo-, también sufrió diversas reformas que motivaron la pérdida de los soportes de las arquivoltas de la puerta”.

Pero lo realmente importante en esta iglesia y lo que le confiere un singular relieve en el románico rural gallego, es su tímpano. Y este afortunadamente, se conserva intacto.

 

En él es de gran interés, una inscripción. Y lo es, tanto por la precisa cronología que nos brinda, como por los datos históricos con que nos enriquece.

Pero más importa aún el original contenido iconográfico que se esconde en dos escenas allí esculturadas

No es de extrañar, pues, que sea abundante la bibliografía que se ocupa de él.

Empieza resaltándolo repetidas veces Ramón y Fernández Oxea. Precisa más el aspecto epigráfico Vázquez Saco en su trabajo ya citado.

Hace una buena síntesis de lo entonces ya publicado Nicanor Rielo en Inventario….(o.C.) y en la Gran Enciclo-pedia Gallega.

Con bastante detalle estudia Yzquierdo Perrín las analogías de este tímpano con otros de varia iglesias. De este modo trata de concretar la probable obra reaizada en otros lugares de Pelagio, el maestro de Taboada dos Freires. También trata de sus influencias, bien las salidas de su escuela.

    1. LOS ELEMENTOS ROMÁNICOS.

Dejamos para un tercer apartado toda la riqueza del tímpano. Especificamos aquí los demás elementos románicos que aún se conservan en la iglesia.

MUROS Y CANECILLOS
Si bien es verdad que el presbiterio, con su arco triunfal incluido, fue totalmente rehecho, se conservaron, sin embargo, los muros originales de la nave de ambos lados.
De ahí que se hallen en ellos todavía las ventanas saeteras y los canecillos.

De estos muros escribe con acierto y precisión, Yzquierdo Perrín:
“En el exterior los muros de la nave presentan un aparejo de sillería isódoma de granito. El alero se organiza con canecillos lisos o decorados a lo sumo con una serie de sencillas incisiones. Las cobijas se tallan en nacela”.
También, un poco antes, escribía:
“En la parte alta de los muros no faltan las habituales ventanas carentes de todo motivo ornamental y con pronunciado derrama hacia el interior”.

Sólo nos resta decir aquí que en el muro sur se abrió una puerta. Esta se halla ahora transformada en una muy sencilla puerta adintelada.

De ella dice Yzquierdo Perrín:
...en su muro sur se abre una sencilla puerta bajo arco de medio punto liso apeado de las jambas”.

No existe tal arco de medio punto, aunque su dintel sí es arriba en forma de arco.

Ese dintel es monolítico, por más que parezca ser de dos piezas. Esa falsa apreciación se debe a una capa de masa que cubre su mitad superior.

Confirma que es una sola pieza el rehundido círculo en el que se inscribe una muy especial cruz. Ahí se ve con toda claridad que no existe tal división .

Cuantos escribieron de esta iglesia, quizá entusiasmados por la riqueza  del tímpano de la puerta principal se olvidaros de esta cruz….

Es muy poco común esa forma de brazos redondeados. Intenta recordar, probablemente, la forma de la cruz teutónica, propia de la Orden Militar de los Templarios.

Pero lo realmente sorprendente, e interesa mucho aquí, es lo que cuelga del brazo trasversal izquierdo.

Una cruz casi igual, y con este mismo detalle colgante del mismo brazo, la encontramos en el tímpano de la puerta principal. Al tratar de su iconografía, allí la estudiaremos.

UNA EXTRAORDINARIA CRUZ ANTEFIJA

Un pequeño elemento, pero muy románico, y que muchas veces se resaltó en mi obra de “El Románico de Lugo y su Provincia”, es la de una especial cruz antefija.

Con estas palabras, aunque insuficientes, la sitúa y describe Yzquierdo Perrín:
“En el piñón del tejado del presbiterio se levanta una cruz antefija entrelazada y brazos iguales”

Una atenta observación de este hermoso elemento nos confirma que la sescripción es insuficiente.

Se representan aquí dos cruces, cuyos interiores se inscriben en un círculo.

Una de las cruces, la propiamente tal, es maciza y sus dos brazos, de tipología paté y ambos iguales, apenas sobresalen del círculo.

Los brazos de la otra, también iguales, tenían dos calados cada uno y sobresalían del círculo bastante más que los de la primera.

Para mejor comprender esta singular pieza románica, debemos precisar dos cosas:
Primera. Su actual postura no es correcta. Tenía que estar asentada sobre uno de los brazos macizos. Los brazos calados y más sobresalientes, por tanto, quedaban en postura diagonal.
Segunda. De la segunda  cruz, integramente tan sólo se conserva uno de sus cuatro brazos, los otros tres están mutilados.
Esto impide el poder apreciar la extraordinaria belleza de su original estado completo.
Observando su fotografía , fácil es comprender el modo de confeccionar este bello y típico elemento románico.
La primera es una simple cruz de brazos iguales y de la ya dicha tipología paté
La segunda, adorno de la primera, se logra trazando cuatro semicírculos  interiores, uno desde cada uno de los cuatro extremos de ambos ejes de la cruz paté.
Al unirse estos semicírculos “dos a dos”, forman esa cruz de entrelazados en la que se alaron después los dos espacios interiores de cada brazo.
Una cruz muy semejante a esta es la de la iglesia de Anafreita (Friol)
¡Qué pena el que haya desaparecido la parte saliente de tres de esos brazos….¡

LA TRASLADADA VENTANA ABSIDAL

Del ábside se salvó tan sólo la ventana. Se repite aquí, por tanto, lo que también sucedió en Castelo y Campo.

Fue trasladada la riginal ventana absidal románica a lo alto del nuevo muro posterior del presbiterio.

Pero es evidente que ahora no se reprodujo con exactitud la original. La nueva ya no tiene la estrechez y altura de una saetera, pues es más ancha y, probablemente menos alta.

Corona la ventana una arquivolta de medio punto. Se compone de una moldura tórica seguida de una escocia. La perfila otro arco con moldura de baqueta.

Descansan esos arcos en sendas impostas. Éstan éstas muy bien decoradas, con un tallo ondulante de izquierda y con una doble serie superpuesta de una especie de dientes de sierra la derecha. Pero se juntan tanto ambas impostas que le restan algo de gracia estética a la ventana.

El campo semicircular abrazado por la arquivolta se decora con una rehundida franja en arco en la que aparecen las  bolas estrelladas. En el centro del campo se esculpe una estrella inscrita en un círculo.

Sostiene la arquivolta una columna por cada lado. Sus lisos y monolíticos fustes quizá fueron algo recortados en la reforma.

Descansan sobre basas áticas cuyo plintos se adornan con tallos ondulantes. En vez de garras aparecen unas toscas cabezas humanas.

Los capiteles repiten ambos el mismo tema de dos voluminosas aves afrontadas que pisan sobre el astrágalo. Apenas tienen cuello y sus pequeñas cabezas picotean en un pequeño cáliz floral surgido de un alto tallito.

DOS PILAS, UNA DEL AGUA BENDITA Y LA BAUTISMAL

La pila del agua-bendita la describ Yzquierdo Perrín con estas palabras:
“….Se decora con un cordón anudado, cuyos extremos cuelgan como infuntas (….)”.

La pila bautismal ocupa aún el lugar de siempre a la izquierda de la entrada. Y este es un hecho que resulta gozoso reseñar.

Tiene una base cúbica en la que se apoya un cuerpo cilíndrico, a modo de pequeña columna, y, sobre é, descansa la fuente, o gran cuenco.

Tan sólo se ornamenta en el fondo del cuenco con  una franja decorada con bolas.

C) EL SINGULAR TÍMPANO DE LA PUERTA PRINCIPAL

Es el tímpano, con la arquivolta que lo abraza, un estridente contraste con la puerta.

De esta puerta han desaparecido las columnas, una por cada lado, con sus basas y capiteles. Sólo nos queda de ella su desnudo jambaje de aristas vivas.

Corona la puerta un doble arquivolta de medio punto. Arquivoltas a las que perfila otro arco cuyo frente está todo él decorado con un elegante ajedrezado.

Ambas arquivoltas se componen de dos molduras de bocel separadas por una escocia.

Descansan todos los arcos en una hermosa imposta por cada lado. Se adornan sus frentes biselados con finos tallos que van tomando espirales.

EL RICO CONTENIDO EPIGRAFICO DEL TÍMPANO

Tres son los contenidos aquí epigráficamente escritos. Con estas precisas palabras especifica cada una de estas tres partes Nicandro Ares:

“La primera,  -dice-, contiene el nombre y apellido del maestro cantero que la grabó. En la segunda está el nombre de la financiadota de la obra y la mención de los freires que hicieron la dedicación del templo. Finalmente va la fecha de la dedicación, la cual de halla en la cara inferior del dintel formado por el historiado tímpano monolítico”

Todo lo dicho sobre esta inscripción, ya desde los primeros estudios, lo recogió Vázquez Saco en su publicación ya reseñada.

Pero él supo añadirle el resultado de sus propias investigaciones. Con ellas detallaba más la lectura y la interpretación.

Concretamente al tratar de la parte de inscripción que sigue a “Pelagio, el maestro y el notario”, puntualiza, sin dudaron acierto lo que sigue       

“En la cara anterior del dintel, hay una inscripción en dos líneas, con la particularidad de que está escrita de abajo arriba. Como si el grabador creyese que le bastaba con una línea, comenzó la inscripción en la parte baja de la superficie y continuó después la composición epigráfica por encima de la línea anterior”

A él le siguieron con fidelidad quienes fueron escribiendo sobre esta epigrafía después.

El último trabajo importante que trató de la inscripción fue el ya citado de Nicandro Ares. En el precisó aún mejor, tanto la lectura como la interpretación.

Exponer todo el proceso de las variadas lecturas del texto y de las interpretaciones de algunos puntos algo confusos, sería demasiado extenso aquí. A la vez, probablemente carecería de interés para la mayor parte de los lectores

Por otra parte los verdaderamente interesados por el tema lo tienen ya expuesto en en la bibliografía citada.

Aquí seguiremos tanto la lectura como la interpretación que creemos más segura. Y ambas son de Nicandro Ares.

Esta es la lectura ya organizada, tal como la interpreta él.

                        PELAGIUS:
                            IOHANE: MAGISTER
                                          QI NOTVIT
SANTE: MARIE: ELDARA: C: FLERES: D TEPLV

    +IN NE: D-NI: IHV: XPI: IN HONRE
     ERA: Mª: CCª XXª VIIIªINMA

Con estas abreviaciones desarrolladas, -sigue diciendo-la interpretación sería

   PELAGIUS IOHANnE, MAGISTER Qui NOTUIT/
   SANCTE MARIaE ELDARA condidit FLRES
            Dicaverunt TEmPLUm/
   +In NominE DominI NoStri iHesU XPisti In
            HONoRE/
   ERA MªccªXXªVIIIª1(Pridie) NOnas MAias

 

"Pelagio Yáñez, -así lo traduce-, el maestro que escribió. En honor de Santa María. Eldara construyó el templo, los freires lo dedicaron en nombre de nues­tro Señor Jesucristo. En la Era 1228 (año 1190), un día antes de las Nonas de Mayo (el día 6)".
Es totalmente nueva la interpre­tación que Nican­dro Ares hace en esta primera frase.
Se aparta así de Vázquez Saco y dequienes unánime y fielmente le siguie­ron.
Vázquez  Saco escribía:
"Sobre los lóbulos que cobijan las figuras (del tímpano) se extiende hacia la derecha, partiendo del centro una inscripción que dice:
( PELAGIVS MAGISTER IOHANNE Q NOTUIT.
Pelagius Magister. lohan(n)e(s) q(ui) notuit.
Lo que nos da a conocer el nombre del Maestro de la obra; y de Juan, qui notuit, usando la fórmula consagrada por los notarios en los documentos de la época".
De ahí el que Yzquierdo Perrín escriba que
"... traduciendo libremente dice: El maestro Pelagio hizo este tímpano y Juan la inscripción"


 

Nicandro Ares razona su interpretación de este modo:
"Según esto (según su interpretación), Pelagius Johanne sería un solo indivi­duo con el apellido o patronímico en ablativo, ablativo que no iría bien como sujeto gramatical de qui notuit, en la hipótesis de que Johanne fuera un nota­rio distinto de Pelagius, el maestro de la obra".
"Más bien parece, -sigue diciendo-, que Pelayo de Juan (Pelayo Yáñez) es­cribiría aquella breve acta notarial en la misma piedra que él grabara con los signos caballarescos del viático de Sansón".
En la segunda frase también los criterios eran dispares en cuanto a la interpretación de la C anterior a fleres y de la D ante­rior a TE(m)PLU(m).
Nicandro Ares concreta cuales, razonablemente, tienen que ser los verbos de los que cada una de esas letras es la inicial. Son éstos C(ondidit) (construyó) y D(edicaverunt) (dedicaron).
Un alarde más del mucho saber de Ares Vázquez en la cien­cia epigráfica es el habernos resuelto un enigma de la tercera frase. Pero mejor es leer sus propias palabras.
"... hemos advertido, -dice-, que después de los números de Era hay unas letras, que nadie leyó, constituyendo un caprichoso y criptográfico dibu­jo parecido a un capullo de una rosa y que hemos interpretado como indica­doras del quotum, es decir, del día y del mes".
"Ese día 6 de mayo de 1190, -continúa diciendo-, fue efectivamente un do­mingo, apto para que los freires consagraran la iglesia por manos del obispo, el cual lo sería entonces de Lugo don Rodrigo II Fernández, el mismo que con­sagró la de San Pedro de Portomarín, según reza la inscripción de su tímpano".

EL RICO CONTENIDO ICONOGRÁFICO DEL TÍMPANO.
El contenido iconográfico de este tímpano, desde el primer estudioso, se identificó con la bíblica escena de Sansón estrangu­lando a un león.
Con ella, casi fusionada al insigne maestro Pelagio..., se identi­ficaron unas y se compararon otras, esculpidas igualmente en tímpanos.

 


 

Esta idea, de fuerte impacto y machaconamente repetida, fue casi el único centro de atención para unos y otros estudio­sos...
Pero el caso es que en cuanto al contenido que allí se esconde, nadie pasó más allá del simple recuerdo del bíblico relato.
Es luego Ricardo López Pacho quien da un nuevo paso, rela­cionando a Sansón con Cristo. Sin embargo lo hace quizá un tan­to abusivamente, al no ver aquí más que ese contenido..
También él es el primero que ve colgando del brazo derecho de la cruz de este tímpano un enjambre de abejas. Enjambre que igualmente está relacionado con la escena anterior de Sansón.
A pesar de lo dicho, López Pacho, como de lo ya expuesto atrás se desprende, no observó que esta misma forma de cruz con el enjambre colgado del mismo brazo, aparece también so­bre la puerta sur.
Antes de seguir con ambas escenas de este tímpano, es preci­so traer ya hasta aquí la Sagrada Biblia y escuchar ambos relatos.
"Bajó Sansón a Timna, cuando al llegar a los olivares de Timna le salió al encuentro un joven león rugiendo. Apoderóse de Sansón el espíritu de Yahvé; y sin tener nada a mano, destrozó al león como se destroza un cabrito (...)."
"Tiempo después, bajando para desposarse con ella, se desvió para ver el cadáver del león, y vio que había un enjambre de abejas con miel en la osa­menta del león. Tomóla con sus manos y siguió andando y comiendo; y cuan­do llegó a su padre y a su madre, les dio de ella, sin decirles que la había to­mado de la osamenta del león, y ellos la comieron" (Libro de los Jueces,XlV,5-6 y 8-9).

Descripción iconográfica del tímpano.
Con estas palabras lo hace Vázquez saco:
"Sansón cabalga sobre el león, que está echado; alarga hasta la mandíbula del animal un brazo notablemente desproporcionado por su largura y delgadez mientras su rostro se vuelve hacia la derecha, dando frente al especta­dor".
"La escultura va incluida en un arco de cinco lóbulos desiguales que se acomodan a las partes salientes de las figuras".
"La escena, -continúa-, no ocupa todo el vano del tímpano, que reserva a su derecha un espacio para una cruz de brazos iguales, inscrita en un círculo rehundido.

Yzquierdo Perrín, además de recoger lo dicho por Vázquez Saco, insiste en algunos aspectos.
Con poca fortuna dice:
"... abre con sus manos las fauces de éste (del león) ya vencido".
Aquí no hay "manos", sólo es una y no abre nada, simplemente trata de agarrar la quijada, o mandíbula del animal.
Sí parece más acertado el añadido
"... y sería un símbolo de Cristo triunfante sobre Satanás".

También especifica que
"... el león reposa en tierra, su largo rabo se enrosca entre las patas y re­mata sobre las ancas de la fiera, que tiene una enorme boca".

A todo esto algo especial añade Ricardo López.
" El animal, -dice-, podría pasar por un ungulado, pero es preferible creerle fusión de caballo y felino".
Sin embargo es menos acertado al decir: "La enorme boca y la cola más parecen de león".
La boca termina con la típica forma de un hocico de caballo o asno. Y la cola no "más parece de un león", sino que realmente lo es.
Como ya se dijo atrás, especifica bien el detalle que cuelga de la cruz. Al principio no lo determina, pero luego escribe:
"Lo que cuelga de uno de los brazos de la cruz es e! enjambre de abejas formado en la osamenta del león muerto por Sansón,(...)".
Insistimos ya varias veces en que para hacer una acertada in­terpretación es imprescindible el describir las figuras con todos sus detalles, por insignificantes que parezcan. Y esto es algo que no se ha hecho aquí.

 


 

De ahí el que al ser lanzada la idea de Sansón, no se vea aquí más que un león y Sansón... A veces hasta resulta irritante tanta insistencia.
Primera precisión. Cualquier persona sensata que observa la figura principal, está viendo a un muy tosco caballero y a un también tosco caballo.
A primera vista parece un caballo tan dócil a su amo que hasta da la impresión de que se agacha para que mejor pueda montar­lo.
Incluso ese largo y delgado brazo que se estira hasta el hocico, más evoca unas riendas para gobernar el caballo, que el brazo que realmente es.
Segunda precisión. El caballero está desnudo. Puede ser un efecto de la tosquedad. Pero es muy seguro que lo hayan esculpi­do así intencionadamente.
De este modo la persona queda indefinida y puede represen­tar al mismo tiempo en este tímpano a un caballero del Temple, a Sansón y, a través de éste a Cristo.
Sansón estranguló a un león y "salvó" a los israelitas de los fi­listeos, Cristo  "salvó" a los fieles de los poderes del maligno; o sea del poder satánico. San Pedro en su primera carta (I Pet, V, 8), lo expresa así:
"Sed sobrios y vigilad, que vuestro adversario el diablo, como LEÓN RU­GIENTE, anda rondando y busca a quien devorar"
Tercera precisión. No se diga que esa es una cabeza de león. ¿Dónde está la melena, lo más típico en sus representaciones?.
Pero, además, esa cabeza alargada y ese hocico son los propios de un équido y no de un león.
Cuarta precisión. Un tan largo cuello repugna con la figura de un león, ya que a él apenas se le nota. Sin embargo es caracterís­tico del caballo.
Quinta precisión. Las patas terminan en pezuñas, no en garras de león.
Sexta precisión. Sí debemos admitir que el rabo, tanto por su larga forma como por su remate, es el propio de un león.

 


 

Séptima precisión. Es muy significativo el que aquí falten los arreos del caballo. El animal está totalmente en pelo. Gracias a eso es aún más fácil el hacerle evocar a un león.
Octava precisión. Si el artista quisiera realmente representar la lucha de Sansón con la fiera, no lo haría así. Esculpiría un hom­bre luchando y un león de verdad.
Y  si quisiera expresar sólo el éxito de su triunfo sobre el ani­mal, sí le valdría esa forma triunfante de cabalgarlo, pero no se le ocurriría poner debajo un dócil caballo, sino un verdadero león.
Novena precisión. En un ángulo del tímpano aparece una cruz. Y no es ese un lugar adecuado para la cruz. En un tímpano siempre ocupa el centro, simbolizando a Cristo.
Aquí, en la mente del artista, debió de ser un complemento de la figura central.
Décima precisión. De uno de los brazos de la cruz pende lo que ciertamente es la forma, o diseño, de un enjambre de abejas.
Por algo muy concreto, sin duda, y por su especial contenido se coloca ahí, de ese modo tan atípico.
Y  le pareció tan interesante este motivo que el maestro lo re­pite en la otra puerta de la iglesia.
Undécima precisión. La cruz se sale de las formas tradiciona­les. Tiene un trazado no usual. Pero parece estar evocando la for­ma teutónica, propia de la Orden de los Templarios.

EL CONTENIDO ICONOGRÁFICO-ICONOLÓGICO DE ESTA ESCENA.
Precisados estos once detalles, podemos ya entrar en el pro­fundo contenido que sin duda se esconde en esta enrevesada es­cenografía timpánica.
Debemos partir de un supuesto normativo en la iconografía de los tímpanos. Siempre en ellos se representa el motivo principal de la iglesia.
Este motivo suele estar en relación, bien con el titular, o la ti­tular, bien con el misterio Cristo-céntrico que dentro de la iglesia se celebra.

 


En Taboada dos Freires la titular es Santa María. En la icono­grafía del tímpano a ella, directamente, no se hace ninguna refe­rencia, aunque sí la hay en la inscripción.
Debería, pues, de algún modo representarse a Cristo allí. Tam­bién a Él se le recuerda en la inscripción.
Pero el maestro de la obra, sin renunciar a la representación primordial del tímpano, parece haber concebido la idea de estam­par también en él el sello de la Orden Militar.
Quizá él era un monje, o estaba sugestionado o influenciado por los "Freires Templarios". Precisamente por ellos a esta parro­quia se le llamó Taboada "dos Freires".
Eran los Templarios unos valientes caballeros que sobre el há­bito monacal lucían, y sabían usar muy bien, toda la rica armadu­ra del alto grado militar.
Quizá juzgó un irreverente atrevimiento esculpir allí la figura de un caballero templario. Pero su capacidad de buen maestro supo encontrar el modo de hacerlo sin herir la sensibilidad religio­sa de los fieles ni hacer mundano tan sagrado espacio.
Creemos, por tanto, que aquí hay una simbiosis iconográfica de tres contenidos iconológicamente diversos. Viene a ser lo que en el arte paleocristiano llamamos una  "CONTAMINATIO" (contami­nación).
O sea, a cristo lo simboliza sansón, evocado por el perso­naje indefinido que tanto alarga su brazo hasta la boca del ani­mal. Recuerda así al león por él estrangulado, que también se hace presente en aquella cola de león tan perfectamente defi­nida.
Es más. Complementa esta doble presencia, la de Cristo y la de Sansón, la cruz (Cristo) y el enjambre de la "osamenta", cuya miel comió Sansón.
Pero, al mismo tiempo, allí está un Caballero del Temple, per­fectamente evocado por el indefinido personaje que cabalga so­bre tan curioso caballo.
Igualmente los Templarios, como Sansón, e imitando el ejem­plo de Cristo, tenían la misión de "salvar" del entonces "poder maldito de los infieles".
No sólo defendían de ellos a los Santos Lugares sino también a los peregrinos, que hasta allí venían para venerarlos.

COLOFÓN.
Como un colofón al estudio de la iglesia, dos cuestiones debe­mos resaltar.
Primera. No parece que sea una casualidad el que el tímpano de la iglesia de Santiago de Pontetaboada (Silleda-Pontevedra), ostente el mismo tema del de ésta de Taboada dos Freires.
Quizá no sea aún posible encontrar la razón de tal coincidencia. Pero Taboada dos Freires y aquella Pontetaboada sí estaban relacionadas.
Y esto aún seguía sucediendo en el siglo XIII, pocos años des­pués de 1190, fecha en que se consagró esta iglesia. Así nos lo demostraban los documentos de! codios.
Es, pues, muy posible que razones familiares entre los "seño­res" de ambas parroquias sean la causa de esa coincidencia^.
Segunda. Sean las últimas palabras para insistir en la mucha importancia histórica de esta parroquia.
Con aquellos señores de la primera "Tabulata" apareció aquí el apellido Taboada y con él su emblema heráldico, o escudo que después, poco a poco, se extendió por toda Galicia.
Aquí surgió, por tanto, la primera Taboada, y desde aquí se fue extendiendo por las actuales tierras del municipio taboadés.
Se suman a esto los singulares valores de la iglesia románica, especialmente los del tímpano, sobre el que hemos intentado ha­cer más luz.

(Copia literal de: Origen del topónimo y luego apellido “TABOADA”. Autor: Jaime Delgado Gómez). Impreso en (LA VOZ DE LA VERDAD, Polígono Industrial (O Ceao), Tfno.- 982 209 546. LUGO. Páginas 89 a 110