IGLESIA DE SAN JUAN (BAUTISTA) DE BOUZOA
Por JAIME DELGADO GÓMEZ)
1.- NOTA PREVIA
Como una NOTA PREVIA se debe reseñar que, tanto a esta iglesia como a la de Cerdeda, las precedió una única para las dos parroquias. Estaba dedicada a San Verísimo, el San Breixo gallego. Se ubicaba junto al castro de Carboeiro, ahora de la parroquia de Cerdeda.
Su existencia la confirman varios documentos de la mitad del siglo XIII pertenecientes a la Colección Diplomática do Mosteiro Cisterciense de Santa María de Oseira I y II. Véanse, a modo de ejemplo, los números 436, 911, 912 y 1014.
En el número 436 del a o 1238 se habla de la donación de la iglesia de San Verísimo de Bouzoa.
La actual iglesia románica de Bouzoa, dedicada a San Juan, tiene que ser la primera iglesia aquí surgida. Posiblemente se creó, más o menos, al mismo tiempo que la también románica de Santa Marina de Cerdeda.
En este supuesto la de San Verísimo, que ya había surgido en el alto medioevo pero que aún existía en el siglo XIII, y que ocupaba entonces un lugar intermedia entre ambas, continuaría con una vida lánguida..., hasta ir poco a poco desapareciendo...
De este modo responde plenamente a la historia una tradición muy nebulosa,
"Según ella, -dicen los de Cerdeda-, había una iglesia en el Castro, que también era para los de Bouzoa".
2.- LA IGLESIA
GENERALIDADES. Nos encontramos ante un precioso edificio del románico rural que conserva casi en su totalidad toda la fábrica primitiva. Tan sólo se le añadió, en época reciente, una sacristía y se rehízo la parte superior de la fachada; en ésta desapareció la ventana-saetera, siendo sustituida por una pequeña a de forma circular, y se construyó una nueva espada.
La iglesia, en su origen, presentaba una armonía arquitectónicamente extraordinaria. Dos actuaciones, una en la obra aumentada y otra en la original, fueron muy desafortunadas. Sólo ellas afean esta pequeña y sencilla pero muy graciosa iglesia del románico rural.
Es una esa gran ventana abierta en el muro sur del ábside. Más que un conveniente elemento parece un atroz atentado a la seriedad arquitectónica del románico y a su interior recogimiento ambiental.
La segunda fue el darle a la sacristía demasiada altura. Además de ocultar parte del tejaroz absidal con sus sencillos pero esbeltos canecillos, contrasta drásticamente por ese lado con la característica estructura de tan típica arquitectura románica.
LOS ELEMENTOS ROMÁNICOS DE LA NAVE. Los muros, tanto en el interior como por el exterior, están hechos con buena sillería granítica dispuesta en hiladas horizontales. Y esto vale también para las paredes del ábside.
En cada uno de los muros laterales se abre una sencilla ventana-aspillera. Por fuera son lisas y por dentro tienen el típico derrame para mejor desparramar la poca luz que entra por las aspilleras. También se abre otra de las mismas características sobre el arco triunfal del muro testero.
El tejaroz de estos dos muros es sustentado por esbeltos canecillos en forma de proa. Presentan una tan armónica uniformidad que impresiona su estética elegancia.
SUS DOS PUERTAS.
La principal, dentro de su seriedad románica, es realmente hermosa. La corona una doble arquivolta, cuyos arcos de medio punto son gemelos en el aspecto decorativo. Se adornan ambos con una doble moldura tórica entre escocias. Los ciñe exteriormente otro arco semicircular decorado con una moldura ajedrezada.
Descansan los tres arcos por cada lado en una lisa imposta de nacela. Los dos arcos exteriores se apoyan en el mismo muro. El interior lo hace en un par de columnas acodilladas.
Se alzan los lisos y monolíticos fustes de estas columnas sobre basas áticas, con una bola, a modo de garra, en la esquina.
También ambos capiteles son decorativamente gemelos. Se adornan con tres lisas y esbeltas hojas cada uno de ellos. Salen las hojas de un astrágalo sogueado y en la algo vuelta punta cobijan una bola.
Las arquivoltas abrazan un tímpano semicircular que decora su parte de abajo con dos arcos ciegos y que se apoya en lisas mochetas.
La puerta norte. Una sencilla puerta adintelada se abre en el muro norte. El dintel se apoya en sendas mochetas con forma de proa y con una muy fina moldura en el borde. Las mochetas son el remate de unas lisas jambas. Por dentro la corona un arco de medio punto.
EL ÁBSIDE. Tiene planta rectangular con cubierta de madera a dos aguas y su anchura y altura son menores que las de la nave.
Su buena estructura mural, en su exterior se alza sobre un retallo, y lo dicho ya atrás sobre los canecillos de la nave debe ser aplicado igualmente a los de estos muros absidales.
Dentro de la sencillez estilístico-decorativa de la iglesia, destaca su VENTANA del muro testero, muy a tono con todo el conjunto románico.
Una arquivolta de medio punto, formada por molduras en bocel, separadas por unas escocias y perfiladas por otro arco ajedrezado, coronan esta ventana-saetera. Descansan ambos arcos por cada lado sobre una imposta decorada en la nacela con bolas.
Sostiene la arquivolta un par de columnas de fustes lisos y monolíticos sobre basas áticas que, en vez de garras, llevan una muy tosca cabeza humana.
Los capiteles, sin embargo, se salen de la norma escultórica de todo el edificio. Ambos representan una ruda pareja de indefinidos cuadrúpedos que juntan sus cabezas.
Como último detalle de esta ventana, reseñamos un rehundido arco excavado en el muro y ceñido por la arquivolta. Adorna su interior con bolas como las de las impostas.
Sobre el vértice de ambos muros testeros se alza una pétrea cruz. Pero es de época posterior a la románica,
EL ARCO TRIUNFAL lo componen dos arquivoltas de medio punto a las que perfila otro arco semicircular de moldura ajedrezada. El arco interior es de sección rectangular con ambas aristas vivas. Al mayor lo decora una moldura tórica, a la que siguen otras dos de baqueta. Entre ellas aparecen escocias.
La imposta corrida por cada lado, sobre las que descansan los arcos, es de lisa nacela. La arquivolta exterior y el arco que la perfila, se apoyan en el mismo muro. La interior lo hace en una semicolumna por cada lado que se adosa al muro.
Los tambores que forman los fustes, siguen las líneas de las hiladas horizontales del muro. Y se alzan sobre basas áticas. También estos capiteles, como los de la puerta y los de la ventana absidal, son gemelos. Más aún, su decoración repite exactamente el tema de anchas hojas con bolas en las vueltas puntas, de que se componían también los de la puerta.
BIBLIOGRAFÍA
MARTINÍ MARTÍNEZ, M., Colección Diplomática do Mosteiro Cisterciense de Santa María de Oseira I y II; (Santiago, 1989).
RIELO CARBALLO, Nicanor, Bouzoa, Taboada, en Inventario Artístico de Lugo y su Provincia T. I; Madrid, 1975; págs. 255-257.
YZQUIERDO PERRÍN,Ramón, La Arquitectura Románica en Lugo I (Fundación Pedro Barrié de la Maza) La Coru a, 1983; págs. 63, 65, 68, y en la 278 publica tres fotografías.
DELGADO GÓMEZ, Jaime, El Románico de lugo y su Provincia II, La Iglesia de San Juan de Bouzoa; (Edinosa) La Coruña, 1999; págs. 364-371.