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LA IGLESIA ROMÁNICA DE SANTA MARÍA DE CASTELO

 (Por JAIME DELGADO GÓMEZ)

 

     1.- NOTAS PREVIAS

     Es Castelo un complejo arqueológico que da claras señales de vida desde los tiempos prehistóricos hasta el románico en el que se construyó esta iglesia.

     De aquellos primeros tiempos nos hablan dos topónimos,  señalando enterramientos de tiempos ya "precastrexos".

     Es uno el de ARCAS. Su significado arqueológico es el de CÁMARA SEPULCRAL hecha de piedras. El segundo topónimo es A MEDORRA, nombre que certifica un lugar de enterramiento también "precastrexo".

     Un tercer gran documento, igualmente prehistórico, es el extraordinario castro. Constituye una muy singular atalaya cargada de preciosas leyendas y del que se originó el nombre de Castelo.

     De su romanización nos habla el nombre del lugar de IDER. Según el filólogo, Nicandro Ares Vázquez debería de proceder del antropónimo, de ascendencia greco-latina, ETERIO, que sin duda fundó aquí una villa romana (cf. GRIAL T. XXIII,1985; "Rimer, IDER, Sober: topónimos"; págs. 221-223). E igualmente la testimonia el ahora gran pazo de Perrelos, seguramente originado del diminutivo antropónimo latino "PIRRUS".

     Del paso de la cultura visigótica nos dan testimonio los nombres de las dos aldeas de FAQUIÓS Y FRAMIÁN. Y su precoz cristianización la certifica la singular sepultura antropomórfica "do Sixto", excavada en roca viva quizás ya en la sexta centuria de la era cristiana.

     La primera noticia escrita en la que aparece este Castelo de Taboada se encuentra en el célebre Testamento Odoariano del año 747. Allí se le identifica con su iglesia dedicada a Santa María.  

 

     2.- LA IGLESIA ROMÁNICA

     Razones histórico-arqueológicas irrefutables constatan la existencia de un precedente edificio de culto en un lugar inmediato a la reseñada sepultura antropomórfica. A esta primera iglesia se refiere el citado Testamento de Odoario del año 747.

     Al estudiar esta iglesia, de ella empieza diciendo Vázquez Saco:

      "La iglesia de Castelo llegó a nosotros sin alteraciones sustanciales y es un bello ejemplar del románico rural que demuestra un maestro hábil en la armónica proporción de las partes y la acertada distribución de los elementos decorativos".

     Algo parecido lo expresa así Yzquierdo Perrín:

      "La fábrica románica (...) ha llegado casi intacta hasta nuestros días, ya que sólo se prolongó su presbiterio hacia el este y se ha rehecho la espadaña".

      "Su aparejo, -continúa diciendo-, es de sillería granítica dispuesta en hiladas horizontales, y las proporciones son algo mayores a las normales en estas iglesias".

     Tres elementos, por tanto, no pertenecen a su fábrica original románica sino a una reforma del siglo XVIII. Son éstos la espadaña, parte del presbiterio y la sacristía.

     La espadaña probablemente conserva aún su traza primitiva, pero rehecha en el dicho siglo XVIII.

     El alargamiento del presbiterio, siguiendo la misma línea del tramo recto del ábside románico, fue muy desafortunado. Además de dejarla sin el encanto de la cabecera semicircular, convirtió ese cuerpo en algo estridentemente atípico.

 

      ELEMENTOS ROMÁNICOS, sin especial interés, lo son, en primer lugar, las seis ventanas-saeteras del cuerpo de la nave. Se abre una sobre la puerta principal, otra sobre el arco triunfal y dos en cada uno de los muros laterales. Carecen de decoración pero desarrollan el característico abocinado interior cubierto con la típica bovedilla en arco de medio punto.

     Se alzan los muros sobre el normal retallo y en su interior conservan el pétreo banco adosado. Eran para asiento de los fieles los de la nave y para los oficiantes y colaboradores en el acto litúrgico los del presbiterio.

     Los muros románicos conservan su tejaroz original sostenido por elegantes canecillos. Están éstos sólo decorados con motivos geométricos o con estilizadas formas vegetales.

     En el interior de cada muro del tramo recto del ábside se halla una pequeña alacena con bovedilla semicircular. Una de ellas sin duda sirvió inicialmente de sagrario.

 

      CUATRO MUY INTERESANTES ELEMENTOS

      LA PUERTA PRINCIPAL

     La coronan dos arquivoltas en arco de medio punto, a las que perfila otro arco con moldura cortada en bisel y adornada en todo su recorrido con dientes de sierra.

     A la arquivolta exterior, de arista baqueteada, la decora en su frente una serie continuada de arquitos en posición radial, cobijando cada uno una bolita. En su intradós se halla otra serie continua de casetones.

     La arquivolta interior la compone una moldura de baquetón en la arista, a la que siguen, tanto en el frente como en el intradós finas escocias alternándose con baquetillas.

     Descansan los tres arcos sobre una imposta corrida por cada lado. La de la izquierda desarrolla un largo tallo ondulante del que salen hojas en forma de palmetas para rellenar los huecos.A la de la derecha la decora un doble orden de dientes de sierra dispuestos ajedrezadamente.

     Se apoya la doble arquivolta en un par de columnas acodilladas por cada lado. Se alzan éstas sobre basas ya casi totalmente ocultas, pero que parecen repetir las formas áticas.

     Un tanto originales son los cuatro capiteles y, aunque dan la misma impresión de esbeltez y estilización, son todos ellos diversos.

     En el capitel interior de la parte derecha ascienden desde el astrágalo un par de tallos. Giran arriba en forma de arco para bajar por el centro, todos paralelos y ya casi fusionados en uno, y terminar en una palmeta por cada lado.

     El que se halla a su lado, en esa misma parte derecha, se ornamenta con tres altas y muy estilizadas hojas, más sugerentes  que reales. La central cobija una gran bola.

     En el capitel interior del lado izquierdo se representa un par de altos espacios rehundidos. Arriba tienen forma de arco y se van estrechando gradualmente hacia abajo. Se hallan separados

por tres molduras sogueadas.

     El exterior de ese mismo lado se adorna con altas hojas que más parecen siluetas de hojas que verdaderas hojas.

     Por último resaltamos que los dos codos exteriores del jambaje hacen la arista en baquetón.

     Las jambas interiores rematan en mochetas sobre las que descansa el tímpano. Perfila el borde visible de estas mochetas una moldura en dientes de sierra, cobijando cada una de ellas una cabeza humana.

      EL RICO MENSAJE DEL TÍMPANO

     Enmarcan las arquivoltas un tímpano semicircular. En él se esculpe, de un modo muy sencillo pero muy sugerente, un rico mensaje bíblico.

     Abajo van excavados tres arquitos ciegos de medio punto.

      "... sobre él el arquito central, -escribe Yzquierdo Perrín-, surge un vástago que remata en una cruz que queda flanqueada por dos estilizadas formas vegetales que vuelven sobre sí mismas en voluta".

     Necesario es decir que arbolito y cruz forman una única figura. Aquí están escritos, para quienes sean capaces de leerlos, una serie de retazos bíblicos sobre la NATURALEZA HUMANA de Cristo, evocada conjuntamente por ambos elementos formando, como ya se dijo, una ÚNICA FIGURA.

     Este vástago, o tallo con sus dos hojas, representa el ÁRBOL DE JESÉ, o tronco del que salió un último y fundamental brote que es CRISTO  en su naturaleza humana, simbolizado en la cruz. Así, de un modo tan simple el anónimo escultor evoca el árbol genealógico de Jesucristo.

     La idea procede del profeta Isaías (XI, 1-2), cuando dice:

      "Y brotará un retoño de Jesé y retoñará en sus raíces un vástago. Sobre Él reposará el espíritu de Yahavé (...)".

     El centro de este árbol es el rey David, el personaje más ilustre del árbol, por su realeza. Por eso en la Sagrada Escritura aparece varias veces Jesús proclamado "Hijo de David", para así mejor ensalzar su realeza. Y como David es hijo de Jesé a este "árbol genealógico de Cristo" se le llama siempre "ÁRBOL DE JESÉ".

     No es de extrañar, por tanto, el gran impacto de este ÁRBOL DE JESÉ en el mundo cristiano. Y de ahí el que sea representado muchas veces en la iconografía medieval.

 

      LA PUERTA SUR

     La corona una sola arquivolta que repite, casi exactamente, la decoración de la exterior de la puerta principal, lo mismo que el arco que la perfila con sus dientes de sierra.

     Descansan ambos arcos en una muy sugestiva imposta por cada lado. La de la derecha se adorna con gruesos anillos y con bolas la izquierda.

     Un par de columnas acodilladas sostienen la arquivolta, cuyos lisos y monolíticos fustes se alzan sobre basas áticas.

     Los dos capiteles son prácticamente idénticos a los dos interiores de la puerta principal.

     También el jambaje repite casi la misma forma. Unas mochetas rematan las jambas interiores. La derecha es en forma de lisa proa. La izquierda se adorna con una especie de rollos y unos dientes de sierra decoran su bordura. Sobre estas mochetas se asienta un liso tímpano semicircular.

 

      LA QUE FUE VENTANA ABSIDAL

     Aunque, como ya se dijo, fue muy desafortunada la actuación en el ábside, les agradecemos el que hayan trasladado en su integridad esta ventana al muro testero de la nueva obra. así conservamos aún una de las más bellas y ricas ventanas absidales del románico lucense.

     Se enmarca entre un jambaje con la arista baqueteada que se prolonga, pero ya en baquetilla, en la base del fondo.

     Corona el ventanal un arco de medio punto, o arquivolta. Está ésta constituida por dovelas profusamente decoradas, tanto en el frente como en el intradós.

     Por ambas partes a cada dovela la delimita una especie de casetón, En el interior de estos casetones se exculpen, además  de otros pequeños detalles, salientes estrellas en forma de cuadrifolios.

     Perfila la arquivolta otro arco cortado en bisel y decorado con una serie radial de barras. Las que ocupan la parte central del arco tienen entre ellas filas verticales de tres bolitas.

     Descansan ambos arcos en una imposta por cada lado. A la de la parte izquierda la decora una doble fila de dientes de sierra enfrentados y con unos cuadrifolios y otros motivos se adorna la derecha. Ambas cobijan una bola en su esquina.

     Sostiene la arquivolta un par de columnas de lisos y monolíticos fustes. Sus basas, aunque un tanto bulbosas, son de tendencia ática y cada una de ellas está hecha en el mismo sillar de ese lado. Adorna la parte superior del bulbo una especie de collar en forma de dientes de sierra y rematan con un collarín sogueado. Debemos resaltar, corrigiendo lo hasta ahora dicho, que en vez de garras aquí hay una cabeza humana en cada basa.

     En la parte exterior de sus respectivos sillares, dentro de un círculo rehundido, se esculpió un sexafolio en el de la izquierda y un cuadrifolio en el de la derecha. Esto mismo se halla en el sillar que hace de base a la ventana.

     En ambos capiteles se representa un par de aves, pero muy diversas, tanto en su forma como en su valor artístico.

     Las del capitel izquierdo, puestas de espaldas se apoyan sobre el astrágalo, que es funicular. Vuelven luego las cabezas para picotear juntas en un tronco puesto entre sus propias colas unidas.

     Estas aves tienen unas formas tan estéticamente estilizadas y reproducen unas siluetas tan sugerentes de elegante belleza que están evocando la presencia de la mano de un genial artista.

     Las del capitel derecho se posa cada una de ellas en una gruesa y muy poco definida hoja. Arrancan éstas del astrágalo, también funicular.

     Aquí ambas aves se afrontan juntando sus cabezas para picotear unidas en otra hoja. Aparece ésta sólo insinuada como las interiores y también arranca del astrágalo.

     Estas aves, aunque detallan más sus alas y plumaje, son toscas y de un cuerpo voluminosamente alargado y muy poco estético. Carecen del sugestivo encanto y del sello artístico de las otras dos. No parecen, por tanto, ser obra de la misma mano.

     Resaltamos, por último, el abigarrado relleno decorativo de la parte semicircular del muro circundada por la arquivolta.Sobre el arco de la saetera está esculpida una franja, también en arco, con cinco arquillos en posición radial en cuyas enjutas aparecen puntos. Sigue a ésta otra franja más estrecha, pero rehundida, en la que aparecen cinco salientes estrellas, o cuadrifolios.  Luego se superpone una tercera franja en relieve con huecos rehundidos de variadas formas. Y todavía en el espacio restante aparecen dos arquitos.

    

      EL BELLO ARCO TRIUNFAL

     Lo compone una doble arquivolta de sección rectangular y con las aristas vivas. La perfil otro arco todo él decorado con una moldura ajedrezada. En su parte izquierda la moldura fue repicada. Se hizo para mejor adosar al muro un airoso "tornavoz" del púlpito, desaparecidos ambos al imponerse el nuevo estilo de la liturgia.

     El arco interior carece de decoración y señala ya un ligero apuntamiento. El exterior imita los adornos geométricos ya vistos en ambas puertas.

     Descansan los arcos en impostas corridas de traza más o menos igual a las de la puerta principal.

     El arco exterior y el que la perfila se apoyan en el muro. El interior lo hace en un par de semicolumnas de seis tambores que se embeben en el muro, cuyas aristas son baqueteadas.

     Componen las semicolumnas unos semitambores que siguen la misma línea de las hiladas murales.

      "Las basas de las columnas, -escribe Yzquierdo Perrín-, reiteran el esquema ático y tienen bolas en los ángulos a manera de garras; la de la izquierda tiene el plinto ornamentado en sus lados menores con tacos en damero y en el más largo pequeños y lisos casetones".

      "El plinto derecho, -sigue diciendo-, es liso, pero el toro superior de la basa está sogueado, molduración que repiten los astrágalos de ambos capiteles".

     Ambos capiteles se decoran con hojas, pero son muy diversos entre sí. En el derecho las hojas son anchas y desde el astrágalo surge un nervio central del que salen otros por los lados, a la manera de una palma. Uno de esos nervios es funicular. Todas las hojas cobijan una bola en la parte superior.

     En el interior de las hojas del capitel izquierdo aparece un pequeño tallo del que salen dos hojitas. También estas hojas rematan arriba con una bola. Pero lo relevante en el frente de este capitel lo constituye una tosca cabeza humana, pero de fuerte expresividad.

 

      DOS PILAS, ambas muy interesantes, una bautismal y la otra del agua-bendita, son también elementos románicos.

 

     Como NOTA CRONOLÓGICA concluimos que es bastante uniforme el datar esta iglesia en la segunda mitad del siglo XII.

 

      BIBLIOGRAFÍA

     Hizo una breve reseña Don Ángel del Castillo en Inventario Monumental y Artística de Galicia (Fundación Pedro Barrié de la Maza), La Coruña, 1972; Nº 129, pág. 105.. Pero quien primero la estudia y con detención fue Francisco Vázquez Saco en el BOLETÍN DE LA COMISIÓN PROVINCIAL DE MONUMENTOS DE LUGO T. II (Nº 19, año 1946); PAPELETA 70. Iglesia parroquial de Santa María de Castelo; págs. 215-219.

     De Nicanor Rielo Carballo es lo que aparece en el INVENTARIO ARTÍSTICO DE LUGO Y SU PROVINCIA, T. III; Madrid 1980; CASTELO, Taboada, págs. 82-85.

     La trata más tarde Ramón Yzquierdo Perrín en La Arquitectura Románica en Lugo I, La Coruña, 1983, págs. 119 y 121, con fotografías en las páginas 318-319.

     Por último hace un muy amplio estudio Jaime Delgado Gómez en su obra El Románico de Lugo y su Provincia T. II, La Iglesia de Santa María de Castelo, La Coruña, 1999; págs. 276-303.