-PAZO DE RELÁS-     

 

          El pazo de Relás está situado en el pequeño lugar de su nombre, aldea de la parroquia de San Tomé do Carballo, solar de la villa de Taboada, capitalidad del municipio del mismo nombre, provincia de Lugo.   Limita al N. con la parroquia de San Pedro de Bembibre; al S., con la de Santa María de Castelo; al Este, con Insua San Salvador, y al Oeste, con las de  Moreda y San Julián de Campo.

          Feligresía de Santo Tomé do Carballo. Taboada. S. 477,8 Has.

          “Delindándola por menor principiando por la parte de L. en el Río nombrado do Peago, y sitio dos Muiños, de éste se va al sitio dos Mouros de Cobas, de éste a otro sitio que se dice do Barranco de Cobas, de éste a una peña intitulada Pena do Bento, de ésta siguiendo el N. se va al Sitio do Portiño de Trigás, de éste a una fuente llamada de Muiñelos, de ésta al sitio do cruceiro de Riazón, de éste al Penedo das Congostras, e éste a una peña nombrada Pena Aguda, de ésta a un sitio nombrado do Outeiro do Sixto, de éste a un marco que llaman de Chancelas, de éste siguiendo el P. se va al  Camino Real (Camino Real que va de Monforte a la ciudad de la Coruña), y sitio da Lama da Anguieira, de éste al sitio da Veiga, de éste al sitio da Puricela, de este sitio se va por el Camino Real abajo (Camino Real de Lugo a Orense), hasta llegar al Puente que se dice do Toldao, y desde éste tomando el S. se va siguiendo el río abajo hasta llegar al expresado sitio dos Muiños de Peago, primer demarcación.”

          Lib. Fáb.: I.9I7.

          La parroquia de Santo Tomé do Carballo existe desde el año I.898, hasta esa fecha fue parte de la  de San Pedro de Bembibre . En principio estuvo constituida por siete pequeños lugares, tres de ellos muy próximos entre sí: La Aldea, donde había una capilla, que hoy es iglesia; Pacios y Riazón que, conjuntamente, fueron solar de la actual villa de Taboada. Los otros cuatro lugares, más separados entre sí: Al  Sur, Puricela y Relás; al Este, La Medela, y al Oeste, Carude.

          En el año I.4I3, los Taboada, como consecuencia del ataque y destrucción de la fortaleza de Castro Candad, mandaron construir el Palacio-Fortaleza de San Pedro de Bembibre que, a partir de entonces sería su residencia habitual. Este linaje se fue extendiendo por toda la comarca, como por ejemplo los pazos de Perrelos y Relás. Este último ubicado en el lugar del mismo nombre, entre dos caminos, el que va a La Medela y el denominado Camino Real, que comunica Taboada con la parroquia de Santa María de Castelo.

         En la segunda mitad del siglo XV don Álvaro Taboada y Camba era dueño de cuantiosas posesiones, entre las que estaba el Palacio de los Condes de Taboada.  Otorgó testamento en el año I.462 a favor de don Pedro Garza y de sus sobrinos, Hernán y Lope, pero también legó importantes donaciones al Monasterio de Ferreira de Pallares, entre ellas , el susodicho pazo de Relás, expresando su deseo de que sus restos, los de sus padres y de sus abuelos reposaran en la capilla que los Taboada poseían he dicho monasterio, ya que los antecesores de don Álvaro habían fundado éste y el de Osera.

Este pazo se encuentra en recogido lugar de un frondoso valle, con el río de Peago al  fondo y sus tierras limitan al Sur con las de otro pazo, el de Perrelos. La  línea divisoria de ambas propiedades es el ya nombrado Camino Real. Por el naciente limita con en monte de la Medela, donde se encuentra el campo de fútbol, las piscinas municipales, un área recreativa……..

          El cierre del recinto le otorga cierta intimidad a la vivienda, aunque, indudablemente, le resta vistosidad. En el mismo se observan tres portalones y otro más en la fachada,  que mira al poniente, en la misma exhibe, incrustado en la pared, el escudo de armas, de los que se denominan de cuatro cuarteles, en marco orlado y corona condal al timbre. Hace alusión a los Taboada, a los Camba, a los Ulloa y otras familias relacionadas con el pazo.

          Generalmente hay dos pequeñas construcciones que forman parte del señorío gallego: El hórreo y el palomar.

          La cámara reposa sobre una base o cepa de unos dos metros de altura, para acceder a la misma exhibe una escalera de piedra de doce pasos.  Hace bastantes años  un fuerte vendaval hizo que se derrumbara, pero fue restaurado por los actuales propietarios, doña María del Carmen García Vázquez y don José Otero Pérez. Para evitar otro posible derrumbamiento, en el interior, le colocaron una estructura de hierro de varios centenares de kilogramos.  Ya recientemente reconstruido luce sus cinco claros con alegre vistosidad.

          Según parece, hasta hace años, el palomar fue parte del conjunto, pero con el paso de los  años y  por abandono se perdió; sin embargo, la finca donde se asentaba todavía conserva el nombre de “palomar”          

         En el interior del recinto se yergue la edificación con forma cuadrangular con dos dependencias adyacentes, la cocina con la típica “lareira gallega,” con todos los elementos tradicionales, y la capilla. Mirando al naciente, según se entra en el  recinto hay un espacio amplio dedicado a jardín, en el que se  nota la influencia de quien tiene sentido de la estética y la belleza, luego nos encontramos con una escalera, en posición vertical con la fachada principal, a la izquierda luce una pequeña solana que, igual que la escalera, consta de barandillas y balaustres moldeados y talladas en granito fino. El recinto, mirando hacia el Norte nos muestra un espacio grande que, durante siglos, fue utilizado como era. Recordemos que por lo menos durante doscientos años, este pazo  fue casa de labranza.

            Según manifestaciones de los actuales  propietarios lo antiguos dueños, en el largo periodo de doscientos años no residieron en Relás, al menos en ese tiempo estuvo administrado por caseros.

          En mi visita al mismo me llamó la atención el buen estado de conservación, después de una experiencia de dos siglos, pero claro, ello se debe a un proceso de restauración.  Circunstancia curiosa fue la   contemplación del mobiliario, por su antigüedad, calidad y belleza, lo que me   hizo pensar que los restauradores no quisieron dejar cabos sueltos, porque me consta que son personas  cultas, de  buen gusto y disponibilidad de medios, para no  escatimar esfuerzos

 

 

 

 

 

           Se observan dos grande chimeneas, la de la cocina y la del horno, en ambas se nota que son de nueva factura, labradas en granito. Es lógico que estas piezas,  al estar desprotegidas de la intemperie, sean víctimas propicias de la erosión y, con el paso de los años, no resistan tanto como el resto de la construcción. Con frecuencia la restauración es inviable y hay necesidad de ponerlas nuevas.

 

 

 

                                   -AL PAZO DE RELÁS-

 

 

                               Pazo Relás, un palacio sin torre,

                           en su historia,  muchos avatares,

                           su fértil valle Peago recorre,

                           con el sonido de viejos cantares.

                           ¡Qué sus leyendas el tiempo no borre!

                           Dulce lugar, nos quita los pesares.

                           Fue residencia de noble linaje

                           y su entorno, hermoso paisaje.

Sócrates Rigueira Ramos