-PAZO DE PERRELOS-

 

         Este hermoso pazo está  situado en la parroquia de Santa María de Castelo, en el término municipal de Taboada, provincia de Lugo. Esta parroquia es solar de un rico y variado patrimonio, porque además posee iglesia románica, cruz de piedra de peto, un interesante castro, donde se celebra todos los años la tradicional quema de  las fachas, por el siete de septiembre y, por el Este hace de vistosa balconada sobre el embalse de Belesar, que anego sus mejores valles.

          Limita al Norte con la parroquia de San Tomé do Carballo; al Sur, con la de Sobrecedo; al Este, con las de Insua San Salvador, Insua San Julián y el Miño, al Oeste, con la de San Julián de Campo.

          Feligresía de de Santa María de Castelo de Asma. Taboada.  S: 676,0.

         “ Delindándola por menor, principiando por la parte de L. en una peña nombrada Pena Blanca, de ésta se va Río arriba nombrado da Barrela, hasta llegar al sitio de Ynsuelas, de éste siguiendo el Norte se va a una Peña que se dice de Santán, de ésta siguiendo el P. se va a una puente intitulada de Varxelas, y de ésta siguiendo el Sur se va siguiendo el arroyo abajo hasta llegar al Río Miño, y de aquí se va siguiendo este río hasta llegar al expresado marco de Pena Blanca, primera demarcación.”

          Lib. Fábr. I.672- I.759.

           Situada esta noble edificación en una elevación del terreno exhibe una gran vistosidad. Dando acceso a la entrada principal existe un espacio considerable, completamente llano, cerrado por un enorme muro   de cantería, capeado en todo el recorrido y unas puertas artísticas  de hierro forjado. En el centro se yergue

Un gigantesco eucalipto, como mástil de localización en largas distancias. En el conjunto de esta fantástica construcción se complementan extraordinarias cualidades, armonía, buen gusto, comodidad, elegancia, luminosidad, etc. Fue construido en la segunda mitad del siglo XVII, por don Lope Raimundez Taboada Aguiar, a continuación se suceden otros propietarios, los Pardo Ribadeneira, luego los Zúñiga, los Saavedra, y los Somoza y, en la actualidad,  Ledo Regal,  industrial que vive en Puerto Rico y que está llevando a cabo una interesante restauración del susodicho pazo.

          En el año I.932 muere don Ramón Saavedra Salgado y Perrelos pasa  a ser propiedad de la familia Somoza, un hijo de la misma, don Santiago Somoza Figueroa, pasa a ser el nuevo propietario, casado con doña Herminia Díaz, tienen al menos tres hijas.

          Los taboadeses que vivimos en edad de jubilación recordamos perfectamente a los nuevos propietarios. Este matrimonio era muy conocido y querido en Taboada, y por cierto, cuando se conoció la noticia de la venta del pazo con todas sus posesiones, causó triste sorpresa en todo el vecindario. Al parecer, ya entrados en años, completamente solos en aquella casona, con sus hijas ausentes, decidieron vender todo, allá por década de los ochenta y fijaron su residencia en la Coruña, donde fallecieron hace pocos años.

          Era don Santiago una persona profundamente identificada con el pueblo taboadés, con su peculiar distinción se ganaba el cariño y la simpatía de todos, lo mismo ocurría con el resto de sus familiares. Gente sencilla y amable que amaba a Taboada.

Ser emprendedor formaba parte del carácter de don Santiago, tanto es así que, asociado con un pariente suyo, don Samuel Álvarez Somoza, instalaron una quesería en el mismo pazo. En principio marchaba extraordinariamente bien, pues elaboraban queso de excelente calidad y exquisito sabor. Cuando tenían asegurada la venta de toda la producción, una remesa muy importante les salió fallida y les devolvieron toda la mercancía, porque los quesos estaban llenos de grietas y se vieron obligados a vender todo a bajo precio. Según comentarios de la época este fallo fue determinante para el cierre de la empresa, “Quesería Pazo Perrelos.  Su desaparición no   fue una buena noticia ni para los fundadores ni para Taboada.

          La  construcción es de perfecta sillería, en buen estado de conservación, consta de planta baja y primera  superior, con una nave central con tejado a dos aguas, pero los extremos tienen forma cuadrangular y la cubierta a cuatro aguas. Hacia el naciente está orientada la fachada principal.  Frente a la misma existe un amplio espacio ajardinado, con una fuente artística, labrada en granito, colocada en el centro. Llama la atención  la preciosa escalinata que da acceso a la primera planta y al corredor cerrado por una impresionante balaustrada de excepcional belleza, cuyo estilo puede situarse en el barroco gallego.

          Puede que en los trabajos de restauración el tejado se debiera de restaurar con la misma teja que tenía, en vez de cambiarla por otra de nueva fabricación. Da la sensación de que  le resta solera a la vieja edificación.

          En cuanto al escudo de armas que, en la actualidad  exhibe la casa, contaban personas mayores, que trabajaron en el pazo que hubiera otro anterior, pero sin aportar datos sobre su desaparición.  El actual hace alusión a los Saavedra, a los Reimundez,, a los Giradles y a los Rivera o Fernández.

          No faltan en Perrelos esas construcciones adjetivas tan característica de los señoríos gallegos: Hórreo y palomar.

          El primer coche que hubo en Taboada era de la familia Saavedra, cuando residían en Perrelos.

 

                                  -PAZO DE PERRELOS-

 

                                Si comentamos historia local,

                          pazo Perrelos, señera primicia.

                          regia combinación monumental,

                          de las más bellas de toda Galicia,

                          linda mansión de perfil señorial,

                          en su conjunto, mimosa caricia.

                          Su balconada mira al naciente,

                          en el jardín, su artística fuente.   

 

 

                                      En Perrelos si admiro

                                la hermosa balconada

                                y,   fijamente,  la miro,

                                es auténtica  monada. 

 

 

Sócrates Rigueira Ramos